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Neofobia alimentaria en bebidas funcionales




El comportamiento alimentario de los humanos está guiado por una serie de factores concernientes tanto al alimento como al individuo. Este comportamiento se relaciona con los hábitos de alimentación, la selección y porciones de alimentos que se ingiere, así como la presentación y preparación de culinaria.


Si bien es cierto que las propiedades sensoriales de los alimentos son fundamentales en la modulación de la preferencia alimentaria, existen otros aspectos importantes representados por factores cognitivos y motivacionales de los individuos, en los cuales destacan la tendencia a evitar alimentos con los que estamos poco o nada familiarizados, conocida como neofobia alimentaria.


La neofobia alimentaria es un término que hace referencia al hecho de rechazar alimentos nuevos o desconocidos, desde el punto de vista adaptativo, este temor de aceptar alimentos no conocidos protege a un organismo (animal o ser humano) de ingerir alimentos potencialmente peligrosos.


Aunque la neofobia alimentaria ha sido evolutivamente útil, en una sociedad moderna donde la seguridad alimentaria no depende de ésta, la neofobia puede tener un efecto negativo en la elección de alimentos, ya que las personas que presentan esta conducta evitan nuevos alimentos y nuevas experiencias alimentarias lo que conduciría a carecer de una variedad dietética; por ello, la neofobia tiene un costo representado por el riesgo de evitar incluso alimentos altamente nutritivos, afectando el estado nutricio y de salud. De esta manera este rasgo alimentario es uno de los principales factores que influyen en la calidad de la dieta y de las preferencias hacia bebidas benéficas para la salud.


Diversos estudios han puesto de manifiesto que existe una fuerte conexión entre la neofobia alimentaria con el desarrollo sucesivo de hábitos alimentarios poco saludables (p. ej., consumo demasiadas grasas o azúcares), que pueden tener graves consecuencias negativas en la dieta o en el peso corporal.


En un intento de atender la problemática relacionada con la salud, la industria de alimentos se ha enfocado en innovar en alimentos y bebidas, para prevenir enfermedades, así como mejorar el bienestar físico y mental de los consumidores, estos alimentos y bebidas se denominan funcionales. El término alimento funcional se utilizó por primera vez en Japón, en la década 1980, para productos alimenticios enriquecidos con componentes especiales que poseen efectos fisiológicos ventajosos.


En los últimos años, se ha incrementado la oferta bebidas funcionales, esta funcionalidad puede ser natural como el té (antioxidantes) o pueden adicionarse con nutracéuticos (calcio, omegas, proteínas aisladas, fibras, prebióticos). En esta categoría de bebidas encontramos té, aguas saborizadas, jugos y néctares frutales, gaseosas, energéticas, suplementos alimentarios reemplazantes de comidas, de extractos botánicos, con vegetales, maltas, etc.1


A pesar de la amplia oferta en el mercado, la aceptación de las bebidas puede estar regulada por la neofobia de los consumidores. El grado de neofobia difiere entre las personas, algunas muestran un gran placer en comer nuevos alimentos (neofílicos) y otras muestran una fuerte aversión a ellos (neofóbicos). La edad de las personas y/o el nivel de estudios son algunas de las características demográficas que pueden influir en la acentuación de la neofobia.


Las investigaciones de la neofobia alimentaria se han centrado en países europeos estudiando poblaciones de infantes y adultos mayores. La neofobia puede presentarse en diferentes etapas, por ejemplo, en la etapa del desarrollo infantil, el acto de rechazar alimentos nuevos es un comportamiento normal, la cual se relaciona principalmente con baja aceptación de frutas o verduras y con la preferencia innata a las bebidas dulces. La neofobia aumenta a medida que el niño presenta movilidad, disminuyendo alrededor de los seis años; sin embargo, en algunas personas la neofobia persiste hasta la edad adulta.


Por ejemplo, un estudio realizado en una población de Irlanda en el 2022 por la Universidad de Dublín, reportó que la neofobia alimentaria aumentó con la edad de 1 a 6 años, luego disminuyó hasta la edad adulta temprana donde se mantuvo estable hasta aumentar con la edad en adultos mayores (> 54 años); aunado a esto, un menor nivel educativo y residencia rural se asociaron con mayor neofobia alimentaria.2


Se han propuesto varios mecanismos por los que puede desarrollarse el gusto por nuevos alimentos, uno de ellos es la exposición repetida del producto, existe una tendencia de que las personas aumenten su agrado por bebidas nuevas una vez que se da la oportunidad de probarla más de una vez. Otro mecanismo, es proporcionar información extra del producto, es decir, mostrar los ingredientes y el impacto benéfico que tiene para la salud.


Pero, ¿qué tan neofóbicos son los mexicanos? en una investigación realizada en el 2016 por el CIATEJ, se estudió a una población de 303 personas residentes de la Zona Metropolitana de Guadalajara (18 a 55 años de edad), cuyo objetivo fue estudiar la relación entre el interés por la salud y la neofobia alimentaria.


Esta investigación reveló que la edad se asocia de manera positiva con la neofobia alimentaria y el interés por la salud, es decir, las personas con más de 50 años presentan valores más altos de neofobia, además, de interesarse en comer saludablemente a diferencia de las personas más jóvenes. También se encontró que los ingresos y la educación se asocian de manera negativa con la neofobia, es decir, a medida que el ingreso y en nivel de escolaridad aumenta, las personas son menos neofóbicas.3


Actualmente existe un incremento en el interés por desarrollar bebidas funcionales, sin embargo, la neofobia podría ser un factor limitante en la aceptación y consumo de dichas bebidas, por lo que, comprender patrones de comportamiento como la neofobia puede conducir al desarrollo de estrategias para incorporar nuevos alimentos en las dietas de individuos o grupos específicos de consumidores. Y tú ¿sientes aversión a bebidas nuevas?



Por: Dra. Ana Luisa Gutiérrez Salomón, investigadora por México comisionada la Unidad de Tecnología Alimentaria del CIATEJ



1. Siró, I., Kápolna, E., Kápolna, B., & Lugasi, A. (2008). Functional food. Product development, marketing and consumer acceptance-A review. Appetite https://doi.org/10.1016/j.appet.2008.05.060

2. Hazley, D., Stack, M., Walton, J., McNulty, B. A., & Kearney, J. M. (2022). Food neophobia across the life course: Pooling data from five national cross-sectional surveys in Ireland. Appetite https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.appet.2022.105941

3. Gutiérrez-Salomón A L. & Villanueva- Rodríguez S. (2016). Food Neophobia and General Health Interest and Its Association With Food Variety and A Balanced Diet. Latin Food 2016 7th Food Science, Biotechnology & Safety congress. (pp. 583–588). Asociación Mexicana de Ciencia de los Alimentos, A.C.

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